quiero que
nuestra única angustia
sea lo irreversible.
quiero valorar sólo lo invaluable
quiero poder perdonar
sin que sea tarde.
vivo en un cuerpo
pero siento que no es mío.
no responde
no reacciona.
vivo en un cuerpo
inclinado
anudado
defectuoso.
mi cuerpo es todo aquello
que desea
pero no puede ser.
quiero poder moverme
sin que me rompa en el camino
quiero vivir
existir
sin depender.
quiero ser libre del laberinto
donde mi cuerpo se metió.
quiero sentir
que no queda nada
de todo eso que duele.
quiero sentir que mi cuerpo
puede con todo
y no con nada.
me gustaría fulminar
extirpar
cada dolor
cada hueso roto
cada músculo atrofiado.
quisiera despertarme
y empezar a vivir de nuevo
como si ese cuerpo
defectuoso
nunca hubiera existido.
respirar
sin que una parte mía
empiece a fallar.
hoy por primera vez
me desperté para poder quebrarme en llanto
inundarme.
me pareció que era muy temprano,
me dije que podía controlarlo
que podía seguir durmiendo.
pero en el pecho había un sube y baja
algo que vibraba bien fuerte desde adentro.
y yo a oscuras, hecha un bollo entre las sábanas
creyendo que tenía el control de mi cuerpo.
nunca me desperté llorando
inundada en gritos que salen
desde las entrañas de mis pulmones.
pero ahí estaba
a las ocho de la mañana un Domingo
lloviendo todo mi cuarto de pena
y preguntándome a mí misma
cuántas veces tengo que golpearme por dentro para poder perdonarme.
lloro porque mi palabra nunca valió nada
lloro porque mi voz fue la que siempre tuvo que gritar
lloro porque nunca me permitieron equivocarme
lloro porque soy de carne y sangre
lloro porque siento igual que vos
porque amo
porque lucho.
lloro porque soy real, porque soy mujer y existo
lloro porque no quiero sufrir más
lloro porque sé quien soy y sé lo que merezco
lloro porque no quiero decirte nunca más
lloro porque toda la fuerza
que me sirvió de sostén
pareció irse a dormir por un rato.
y si
no necesito de consejos de autoayuda
no necesito de tu mirada insensible
que nada le sirve.
soy esto
un grito de llanto ahogado
un Domingo a la mañana
un cuerpo recauchutado
transparente.
y ahí en el centro
justo donde nace la tormenta
en el medio del corazón y mi nervio
justo ahí estás vos.
lloro porque sé
que si te arranco de mi pecho
no te puedo dejar volver.
me dice que me quiere
pero no me entiende
me llama a la madrugada
que extraña
pero no quiere saber nada.
ya no puedo dar
lo que ya no se sabe aceptar
si me voy
me buscas
pero si te vas
jamás me dejas encontrar.
el equilibrio
siempre estuvo ahí
fuiste y viniste
nunca te decidís.
pero siempre estuve acá
no aceptas mi humanidad
acaso hablas de perfección?
perdón, eso es algo que no soy.
yo sólo puedo aprender
del error.
desconoces
lo que no podes aceptar
todo eso que tu cabeza
te hace flashar.
es difícil entender
que la oscuridad
forma parte de la luz
y que de la equivocación
también nace el acierto.
somos un fenix
renacemos de las cenizas
de lo que incendiamos en el camino
nos transformamos en vida.
acá estoy
con los pedacitos
recauchutados de mí.
mutados
con lo que erre
lo que aprendí
lo que soy y lo que fui.
acá estoy
existiendo
entre la tormenta y el bosque
el lugar que espero
el lugar que elijo
entre mi acierto y mi desencanto
acá sigo
siempre intentando.
“No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.” Almafuerte
lo más triste es ver
cómo sacas tu mano
de mi lado del colchón.
cómo tus ojos
escriben con fuego
las preguntas que no supiste cantar.
el dolor es un cuchillo helado
un suspiro sin pulmón
sumergirse dentro de aquel agujero
donde hay temor.
no hay lectura en la balanza
siempre termino descalza
de rodillas al espejo
te pregunto qué hay más allá
de lo nuestro.
mi cuerpo está cansado
del olvido
del abrazo incompleto
el sonido a silencio y desierto.